La observación electoral es una figura ciudadana que impulsa el involucramiento de las y los mexicanos en los asuntos públicos del país. Su aparición se dio por primera vez en 1994 durante los comicios federales, lo que significó uno de los más grandes hitos en la lucha por la democratización de México que vivió la ciudadanía después de la desconfianza en el sistema electoral generada por los hechos ocurridos en las elecciones de 1988.

Esta figura fue construida para garantizar la transparencia y legalidad de las elecciones a través de ciudadanas y ciudadanos que sin vínculos partidistas o nexos con instituciones electorales, sean testigos de las actividades de organización y ejecución de la jornada electoral, así como de los cómputos y publicación de los resultados de las elecciones locales y federales. La observación electoral posiciona a la ciudadanía como el eje central para el seguimiento y vigilancia de cada una de las acciones que construyen los procesos para la elección de representantes; es decir, a partir de ésta, se reconfigura el papel ciudadano en los procesos políticos, dejando atrás las restricciones gubernamentales para el ejercicio integral de los derechos inherentes a la ciudadanía mexicana

Sin embargo, la observación electoral genera nuevos retos y responsabilidades para el ejercicio pleno de los derechos políticos, pues ahora la sociedad debe sin excepción, cada tres años, cubrir este espacio vacío que solo ella puede llenar, no puede delegarlo a los partidos políticos, funcionarios electorales o a los visitantes extranjeros; tampoco puede renunciar a él, porque de ser así, nuestra democracia caería nuevamente en el autoritarismo y centralismo.

 Ahora bien, es imprescindible la observación electoral dentro de nuestra democracia debido a que contribuye a su consolidación. La práctica efectiva de ésta inhibe los actos ilícitos, da certeza a los procesos electorales, denuncia las conductas ilegales y fortalece la cultura participante. Si bien es cierto que cualquier ciudadana o ciudadano puede ser observadora u observador electoral, no es una figura que deba tomarse banalmente. La observación electoral debe realizarse con profesionalismo, imparcialidad, objetividad, igualdad y responsabilidad; ya que cada observadora u observador electoral representa la voz de la legitimidad de los procesos electorales y con ello, la credibilidad y confiabilidad de nuestra democracia.

De esta manera, en cada elección nuestra democracia es puesta a prueba, se reconfigura y transforma con la participación ciudadana. Por ello, para contribuir al fortalecimiento democrático del país es importante que la ciudadanía participe y se involucre libremente en los asuntos públicos. Porque la característica fundamental para que la observación electoral pueda hacer una auténtica transformación dentro de los procesos electorales es que ésta, sea ejercida libremente.

La acreditación para fungir como observadora u observador electoral puede solicitarse ante las autoridades electorales de manera individual o por agrupación y no hay mayores requisitos que ser ciudadana o ciudadano mexicano con al menos 18 años, no ser o haber sido candidato a un cargo público por algún partido político o candidatura independiente durante los últimos tres años y asistir a una capacitación donde se informan todos los pormenores del proceso electoral que se desea observar.  Es decir, uno de los principales requisitos es tener la convicción y valentía para observar los procesos electorales que definen el rumbo de la comunidad, ciudad, estado y país donde vivimos.

Finalmente, cuando se dice que si la ciudadanía renuncia a la observación electoral, la democracia caería nuevamente en el autoritarismo y centralismo, queremos dar cuenta que la fuerza de la democracia radica en la ciudadanía que la construye diariamente. Es cierto que hoy en día existen organismos como el INE o el IEEG que vigilan enérgicamente la decisión de las y los ciudadanos en las elecciones. Sin embargo, no se puede delegar las responsabilidades ciudadanas al gobierno o a las instituciones democráticas, nunca más la ciudadanía debe dejar que las decisiones las tomen un solo grupo de personas, nunca más podrá construirse una democracia sin la ciudadanía, nunca más podrá estar vacío el espacio de la observación electoral.

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